jueves, 14 de julio de 2016

"Pues...guárdate de los politicos".

Un periodista pregunta:
“¿Si Usted le tuviera que dar un consejo a su sucesor, que le diría?”
“Pues, eh … guárdate de los políticos” 
El entrevistador soltó una significativa carcajada, ante la inesperada ocurrencia del entrevistado.
Vuelvo de Madrid. Voy en el coche y,
como casi siempre, hago “zapping radiofónico”, para encontrar algo más que futbol.
La entrevista es al Dr. D. Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes, a punto de jubilarse y abandonar su actividad.
Un curioso consejo ese de "guardarse de los políticos",  cuando, poco antes, el mismo doctor recordaba que la ONT surgió en 1989 porque “…la carencia de trasplantes fue lo que llevó al entonces Ministro de Sanidad, García Vargas, a pensar que hacía falta algo, no sabía muy bien qué, pero algo, que sirviese de revulsivo a aquella situación y por eso fue la creación de la ONT…”
La respuesta sobre los políticos es, cuando menos, una incoherencia, en formato de chiste fácil y chabacano, que obvia las intenciones del entonces ministro y hace flaco favor a la propia ONT, convirtiendola prácticamente en una iniciativa de alguien que pasaba por allí.
Es curioso (y demasiado habitual) ver como las cosas buenas, las iniciativas de éxito, siempre son huérfanos de “madre y padre políticos” y parece que surgieron de la nada, por generación espontánea.
Parece que pasa con la ONT, pero también nos pasa con Osakidetza, con la Ertzaintza, con el Guggenheim, con el Metro de Bilbao, con EiTB, con la importancia de la escuela pública en el desarrollo y la implantación del euskera en nuestra sociedad y con muchas otras cosas.
Pero, aunque la generalización es obscena, en parte tampoco le falta razón al Dr. Matesanz.
Porque hablando precisamente de la ONT, me viene a la memoria un capítulo de esos que podrían hacer valida la chanza del doctor.
En mayo del año pasado propuse en el Pleno del Senado, en nombre del Grupo Vasco, la creación de una Organización Estatal de Enfermedades Raras, para poder atender a estos enfermos y a sus familias en red, no solo estatal, sino incluso europea. Algo parecido a la ONT.
La iniciativa no salió adelante, por el bloqueo del ministro de sanidad, Alfonso Alonso, y el consiguiente voto en contra del Grupo Popular, que, una vez más, se quedó solo en su negativa.
Hay que cuidarse de esos políticos sin criterio propio, que no ven más allá de lo que les aconseja el asesor técnico de turno, a quienes les importa un higo las necesidades de la gente ni lo pactado previamente y que no quieren meterse en líos “para cuatro días que voy a estar”.
Si. Hay que cuidarse de ellos.
Pero generalizar como lo hizo Matesanz es una broma de mal gusto, con el único objetivo de intentar caer simpático a la audiencia; de ir de “anti-sistema”, cuando uno mismo forma parte esencial del “sistema”.
Algo que, en sí mismo, solo puede ser negativo para el propio sistema de salud.
Espero de verdad que el sucesor de Matesanz no haga caso a tan lerdo consejo.

Como si de un plato de “cerdo agri-dulce” se tratara, me quedo, en cambio, con otra parte de la entrevista, que quiero traer a este texto, porque es de justicia y de mucho valor, viniendo de quien viene y más después de haber oído lo anterior.
Explicaba el Dr. Matesanz que “lo que se trataba de hacer [en 1989] era coger lo mejor que había en una serie de comunidades … pero el modelo del País Vasco, un modelo que había desarrollado el Servicio Vasco de Salud-Osakidetza a raíz de sus transferencias, la verdad es que a mí me resultó particularmente adecuado” … “Pero vamos, si hemos de reconocer un origen en el modelo español [de la organización del sistema de trasplantes] yo diría que es el País Vasco”.
Aquí es cuando es imprescindible agradecer a todos los profesionales de la salud vascos (empezando por el Dr. Aranzabal, coordinador de trasplantes de la CAV) el trabajo que durante todos estos años han realizado y que, como vemos, sirvió de modelo para la ONT española e, indirectamente, por tanto, para otras muchas organizaciones de trasplantes del mundo.
Y agradecérselo también a quienes tuvieron antes y mantienen hoy el impulso político para que nuestro sistema de salud siga funcionando de la mejor manera posible y vaya mejorando más y más cada día.
Sin descanso ni autocomplacencia, pero con el orgullo del trabajo bien hecho.

"Pues...guárdate de los politicos".

Un periodista pregunta:
“¿Si Usted le tuviera que dar un consejo a su sucesor, que le diría?”
“Pues, eh … guárdate de los políticos” 
El entrevistador soltó una significativa carcajada, ante la inesperada ocurrencia del entrevistado.
Vuelvo de Madrid. Voy en el coche y,
como casi siempre, hago “zapping radiofónico”, para encontrar algo más que futbol.
La entrevista es al Dr. D. Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes, a punto de jubilarse y abandonar su actividad.
Un curioso consejo ese de "guardarse de los políticos",  cuando, poco antes, el mismo doctor recordaba que la ONT surgió en 1989 porque “…la carencia de trasplantes fue lo que llevó al entonces Ministro de Sanidad, García Vargas, a pensar que hacía falta algo, no sabía muy bien qué, pero algo, que sirviese de revulsivo a aquella situación y por eso fue la creación de la ONT…”
La respuesta sobre los políticos es, cuando menos, una incoherencia, en formato de chiste fácil y chabacano, que obvia las intenciones del entonces ministro y hace flaco favor a la propia ONT, convirtiendola prácticamente en una iniciativa de alguien que pasaba por allí.
Es curioso (y demasiado habitual) ver como las cosas buenas, las iniciativas de éxito, siempre son huérfanos de “madre y padre políticos” y parece que surgieron de la nada, por generación espontánea.
Parece que pasa con la ONT, pero también nos pasa con Osakidetza, con la Ertzaintza, con el Guggenheim, con el Metro de Bilbao, con EiTB, con la importancia de la escuela pública en el desarrollo y la implantación del euskera en nuestra sociedad y con muchas otras cosas.
Pero, aunque la generalización es obscena, en parte tampoco le falta razón al Dr. Matesanz.
Porque hablando precisamente de la ONT, me viene a la memoria un capítulo de esos que podrían hacer valida la chanza del doctor.
En mayo del año pasado propuse en el Pleno del Senado, en nombre del Grupo Vasco, la creación de una Organización Estatal de Enfermedades Raras, para poder atender a estos enfermos y a sus familias en red, no solo estatal, sino incluso europea. Algo parecido a la ONT.
La iniciativa no salió adelante, por el bloqueo del ministro de sanidad, Alfonso Alonso, y el consiguiente voto en contra del Grupo Popular, que, una vez más, se quedó solo en su negativa.
Hay que cuidarse de esos políticos sin criterio propio, que no ven más allá de lo que les aconseja el asesor técnico de turno, a quienes les importa un higo las necesidades de la gente ni lo pactado previamente y que no quieren meterse en líos “para cuatro días que voy a estar”.
Si. Hay que cuidarse de ellos.
Pero generalizar como lo hizo Matesanz es una broma de mal gusto, con el único objetivo de intentar caer simpático a la audiencia; de ir de “anti-sistema”, cuando uno mismo forma parte esencial del “sistema”.
Algo que, en sí mismo, solo puede ser negativo para el propio sistema de salud.
Espero de verdad que el sucesor de Matesanz no haga caso a tan lerdo consejo.

Como si de un plato de “cerdo agri-dulce” se tratara, me quedo, en cambio, con otra parte de la entrevista, que quiero traer a este texto, porque es de justicia y de mucho valor, viniendo de quien viene y más después de haber oído lo anterior.
Explicaba el Dr. Matesanz que “lo que se trataba de hacer [en 1989] era coger lo mejor que había en una serie de comunidades … pero el modelo del País Vasco, un modelo que había desarrollado el Servicio Vasco de Salud-Osakidetza a raíz de sus transferencias, la verdad es que a mí me resultó particularmente adecuado” … “Pero vamos, si hemos de reconocer un origen en el modelo español [de la organización del sistema de trasplantes] yo diría que es el País Vasco”.
Aquí es cuando es imprescindible agradecer a todos los profesionales de la salud vascos (empezando por el Dr. Aranzabal, coordinador de trasplantes de la CAV) el trabajo que durante todos estos años han realizado y que, como vemos, sirvió de modelo para la ONT española e, indirectamente, por tanto, para otras muchas organizaciones de trasplantes del mundo.
Y agradecérselo también a quienes tuvieron antes y mantienen hoy el impulso político para que nuestro sistema de salud siga funcionando de la mejor manera posible y vaya mejorando más y más cada día.
Sin descanso ni autocomplacencia, pero con el orgullo del trabajo bien hecho.

sábado, 9 de julio de 2016

Fórmula de Gobierno de España A+B+C+D = 0

Hoy hemos oído que Pedro Sanchez dice NO a Rajoy y se compromete a “liderar la oposición”.
Esta fórmula parece imposible en sí misma, porque si no hay gobierno no hay oposición.
"C'a cual es c'a cual", pero si el PSOE no piensa apoyar a Rajoy, el resto de partidos tampoco tiene más obligación hacerlo. Y ademas no es previsible que lo hagan.
Pensar lo contrario y enrocarse en ello, sin presentar ninguna alternativa de compromiso propio, es simplemente producto de una ilusión o de un deseo inconfesable.

Tras los comentarios de los “notisieros” del mediodía, me ha venido a la cabeza uno de los fragmentos de mi intervención en el mitin en Santurtzi, el jueves anterior a las elecciones:
“Lo vivido estas últimas semanas, nos tienen que servir para evidenciar algunas cosas importantes…
Una de ellas es muy evidente: los políticos españoles le han perdido el respeto a la ciudadanía.
¡¡ Y a la democracia !!
La fórmula es fácil: ¿No nos gusta lo que ha dicho el pueblo en las urnas? 
Pues forzamos unas nuevas elecciones y así hasta que nos guste el resultado.
Por eso estamos de nuevo en campaña.
Y la pregunta es: “¿va a servir para algo?
Si analizamos lo que los cuatro partidos españoles han dicho en esta campaña resulta que:
A no va a apoyar ni a B, ni a C, ni a D, ni ninguna de sus combinaciones posibles. Lo de estos es “O conmigo o contra mí”.
B no va a apoyar ni a A, ni a C y está aterrorizado y paralizado por la posibilidad del “sorpasso”.
C no va a apoyar ni a A ni a D y se quiere merendar a B.
Y D no va a pactar ni con A ni con C y pone a parir a B, con quien tenía un pacto hasta hace cuatro telediarios.
Conclusión:  A+B+C+D= 0
Cero gobierno.
Cero en honradez, cero en respeto a la ciudadanía, cero en voluntad de acuerdo y cero en democracia.
Cero patatero.
Ni Cantinflas lo podría liar más.
Estos no quieren gobernar.
Lo que quieren es mandar, pero solitos…A la vieja usanza.”

En eso estamos. A+B+C+D=0
Y además ahora la culpa de que no haya gobierno se la quieren endosar a elementos que no son sustanciales en la ecuación.
En los tiempos de la fallida investidura de Pedro Sanchez, allá por marzo, nadie quería mojarse para formar gobierno.
Unos por unas causas y otros por otras.
Al fin y al cabo, la disyuntiva era clara:
1.- esforzarse  en formar gobierno y gobernar en minoría o
2.- no hacer nada, dejar que la situación se pudriera y forzar unas nuevas elecciones.
Paradójicamente, si se hubiera dado el primer caso, aquellos que pactaran iban a sufrir las consecuencias electorales de mal-gobernar, atados de pies y manos.
En cambio, con la segunda opción, todos eran responsables de la situación y todos perdían, por lo que, en realidad, parecía que no perdía nadie.
Solo parecía. Porque las cosas no han ido como se esperaba y algunas sonrisas se han quedado petrificadas mientras los ciudadanos volvían a apostar mayoritariamente por el PP.
¿Y ahora?
El día 19 de julio conformaremos las dos Cámaras de Cortes Generales.
El rey volverá a hacer su papelón de “bueno para nada” y se reanudaran las tácticas de mareo y postureo.
Y me temo que la fórmula de gobierno  A+B+C+D=Xg  se va complicando cada vez más…

viernes, 1 de julio de 2016

La “Little Bighorn” de la Complutense

Su objetivo era alcanzar la presidencia de su nación, pero ese sueño llego a su fin un 26 de junio. 
Además de lucir una larga melena y una cuidada y calculada manera de vestir, cuentan las crónicas que era considerado un personaje mediático de la época, pues entendía el valor de unas buenas relaciones públicas y sabía utilizar los medios de comunicación en su beneficio. Incluso invitó a corresponsales de prensa para que le acompañasen en sus campañas.

Trató de coordinar diferentes confluencias en la batalla, que esperaba que le fuera a dar el empuje definitivo en sus aspiraciones, pero su fama de “buscaglorias” le hizo infravalorar e infrautilizar la ayuda de otras formaciones, que le podían aupar en su victoria, por temor a ver eclipsada su propia estrella.
Todo ello sumado a un tufillo mesiánico y a un exceso de confianza en sus fuerzas y, sobre todo, a cierta soberbia que le llevaba indefectiblemente a minusvalorar y despreciar a sus enemigos, a quienes quería desplazar y sustituir en los “territorios” en los que estos se habían desenvuelto durante mucho tiempo.

Hablamos, como ya os habéis imaginado, del famoso General Custer (George Armstrong Custer). 
Fue el segundo general más joven en la historia del ejército norteamericano (esto de ser de los generales mas jóvenes siempre trae mal fario: Franco, por ejemplo), aunque, en realidad, cuando comandó el Séptimo de Caballería en la mítica batalla de Little Bighorn (Montana), no era general, sino teniente coronel, porque había sido degradado por algunas golferías previas (no en vano, el tipo ya había sido el último de su promoción en West Point, sobre todo por su afición al güisqui).
Batalla que tantas veces hemos visto en el cine y en la tele los sábados por la tarde, en la que murió el propio Custer y que es considerada una de las mayores derrotas del ejército norteamericano. 
El pasado domingo, 26 de junio, se cumplieron exactamente 140 años del fin de aquella luctuosa batalla en la que “Cabello largo”, cayó muerto y su ejército fue derrotado por varias tribus indígenas, agrupadas bajo el mando del gran jefe sioux, “Caballo Loco”.
No me preguntéis por qué he escrito este texto.
A lo mejor, simplemente ha sido una asociación de ideas basada en los pelos largos.
Lo único que no acompaña al relato es que quien derrotó a Custer fuera “Caballo Loco” (jefe de los sioux oglata). 
A estos efectos, hubiera sido más “poético” que el contrincante hubiera sido “Toro Sentado” (líder de los sioux lakota y también protagonista de la "Black Hills War").

“Toro Sentado” frente a “Cabello largo”…y gana el sentado.

En cualquier caso, siempre nos puede servir para recordar que ni el Séptimo de Caballería, autoproclamado infalible salvador de la civilización, resultaba siempre victorioso, a pesar de sus casacas azules y sus cuchillos largos, galopando altivo a toque de corneta.


viernes, 17 de junio de 2016

Eskerrik asko Maialen. Zorionak Lekeitio.

A pesar de que vivimos en una sociedad muy individualista y, a veces, hasta cruelmente egoísta, no podemos dejar de sentirnos orgullosos en casos como este.
La gente de Lekeitio y, especialmente las amigas de Ainhoa (la madre de Maialen), se han volcado en la causa de ayudar a esta familia a afrontar una situación difícil y agotadora.
Porque en las enfermedades raras existe un enfermo/enferma, pero realmente los "pacientes" son las familias enteras que las sufren y padecen.
Entre todos tenemos que intentar mejorar las condiciones para que estas familias puedan afrontar lo mejor posible las consecuencias de padecer enfermedades prácticamente desconocidas y para las que casi nunca hay un tratamiento curativo.
Las enfermedades raras son, por definición, aquellas que afectan a menos de 5 personas por cada 10.000 habitantes, pero, en su conjunto, los afectados por este tipo de patologías podrían llegar a ser entre el 6% y el 8% de la población total, cuando hablamos de países desarrollados.
Su prevalencia individual es muy baja, pero todas en conjunto forman lo que yo suelo denominar el "síndrome raro", con similares necesidades paliativas y asistenciales generales, independientemente de la enfermedad huérfana de la que se trate.
Ante este panorama, es evidente que, además de los recursos propiamente terapéuticos, los afectados por estas EE.RR. y sus familias necesitan el establecimiento de medidas que atiendan sus necesidades desde el punto de vista de asistencia y de apoyo al cuidado de los pacientes, pero también en materia educativa, laboral y social.
Demasiadas veces nos encontramos con que empresas y mutuas no son conscientes (o no quieren serlo) de esta realidad y vemos que, aunque estén amparados por la ley, muchos padres/madres tienen dificultades para que se cumplan sus derechos en la reducción de jornada para cuidado de sus hijos afectados o para obtener días libres cuando se tienen que desplazar a unidades o servicios especializados en esas enfermedades, fuera de sus residencias habituales.
Aunque parezca mentira, una de las razones principales que se aducen para la negación de la reducción de jornada es, precisamente, la escolarización del menor enfermo.
Algo increíble, porque en muchos casos, la propia escolarización forma parte de la terapia de socialización imprescindible para paliar los efectos de su condición de paciente “especial” de enfermedad rara.
En eso hemos estado trabajando estos últimos meses, aunque, por la falta de gobierno en Madrid, no hemos podido rematar ninguna iniciativa.
Pero estamos listos.
Al día siguiente de que haya gobierno y sepamos a quien tenemos que reclamar, yo mismo, en colaboración con FEDER (Federación de Enfermedades Raras), pasaremos de nuevo a la carga, como hemos andado en estos últimos años, para intentar conseguir que los derechos de los progenitores y cuidadores se cumplan siempre y sin matices.
Nosotros en nuestro ámbito y la sociedad vasca haciendo cosas como las que se han hecho en Lekeitio en el caso de Maialen, pero todos tenemos que seguir remando en la misma dirección y con un solo objetivo: ayudar a que quienes padecen estas enfermedades huérfanas no se sientan solos y consigan afrontar la situación que viven, como pacientes y como familias, en las mejores condiciones y con la mejor atención posibles.

Maialenen aldeko egun solidarioa
Traola Produkzioak

miércoles, 15 de junio de 2016

Rojo España vs Verde Euskadi

Es imposible escapar.
En la televisión, en la radio, en los periódicos… La campaña electoral y el campeonato de Europa de fútbol invaden todos los titulares y todas las conversaciones a todas horas.
Quienes me conocen ya se imaginaran que mi interés se centra más en el primer tema que en el segundo.
La Eurocopa me importa entre muy poco y nada, porque no participa el Athletic y, en sí mismo, el deporte del balón no es mi afición favorita.
Sin embargo, no he podido evitar realizar una obvia asociación de ideas.
Y es que ha coincidido en el mismo día el debut de la selección española y el tan anunciado debate entre los cabezas (tal vez mejor “cabecillas”) de los cuatro principales partidos españolistas.
Y en ambos ha destacado el color rojo.
El rojo de “La Roja” y el rojo de las líneas que la “banda de los cuatro” se empeñan en decir que no van a poner en sus negociaciones, pero que afloraban sin remedio en cada una de sus intervenciones en el show televisivo.
Parece evidente que los resultados que se den el 26 de junio no darán la mayoría absoluta a ningún partido, ni siquiera a ninguno de los dos teóricos bloques ideológicos.
Eso puede ser un problema, pero lo que es realmente dramático para España y los españoles es que,  oídos los reproches que se han lanzado mutuamente, indiscriminadamente, la alianza para formar Gobierno de nuevo parece imposible entre ninguno de ellos.
Y no digamos para lograr un acuerdo estable de legislatura.
Tal vez, por pura vergüenza “torera”, se consiga llegar a algún acuerdo de investidura, pero la siguiente etapa es gobernar y, visto lo visto, el gobierno resultante probablemente tendrá los días contados.
O sea que no nos las deseemos tan felices, pensando que después de las elecciones autonómicas vascas tendremos un periodo de tranquilidad electoral, porque la incapacidad política manifiesta de los partidos políticos españoles no lo va a permitir.
Históricamente, no están acostumbrados a acordar.
Aunque hablen de manos tendidas, no sabemos si lo son para colaborar o para empujar al adversario al abismo.
Contrariamente, nuestra selección, la de Euskadi, viste de verde.
Como el color corporativo de EAJ-PNV; como el signo con el que esta campaña llamamos simbólicamente a marcar la diferencia; como las líneas de la Cruz de San Andrés que los hermanos Arana dibujaron en la Ikurriña para simbolizar el sagrado Roble.
Nuestro distintivo, que ha sido siempre la capacidad de negociación, de diálogo, de acuerdo y de respeto al diferente.
Líneas verdes de rumbo y orientación, frente a líneas rojas de límite y prohibición.
Nos han obligado a ello la diversidad ideológica de nuestro pueblo y la necesidad de paz y estabilidad.
Y hemos sido capaces de entendernos, con nuestros más y nuestros menos, desde que nuestros ancestros decidieron que era mejor acordar ser todos hidalgos debajo de un Roble, que seguir desangrando el país en guerras banderizas.
Nuestras convicciones y nuestro amor por Euskadi son profundos como las raíces de aquel viejo Roble y nuestro ideario, firme como su tronco…pero nuestra disposición a avanzar y acordar es tan verde como sus hojas.

miércoles, 1 de junio de 2016

"Incineradora: un muerto cada hora" ¡¡Mentira y manipulacion!!

Ante tanta demagogia, hagámonos algunas preguntas:
¿Qué opinan los médicos daneses, alemanes, suizos, belgas o noruegos sobre la valorización energética por incineración?
¿Las poblaciones de estos países han visto mermada su calidad o su esperanza de vida por tanta incineración?
¿Los profesionales de la medicina, las asociaciones científicas, los movimientos ecologistas o la sociedad civil suiza, danesa o noruega son tan irresponsables que no se dan cuenta de lo que hacen?

Yo creo que SI saben muy muy bien lo que hacen.

Nuestro problema es que el viejo lema de “Zabalgarbi: Incineradora, un muerto cada hora” simplemente es mentira y, lo que es peor, forma parte de un burdo, inaceptable y peligrosísimo  intento de manipulación a la sociedad vasca.


En 2015 formé parte de una Ponencia de estudio sobre residuos urbanos y asimilables en el Senado.
Después de oír al sector, a la administración, a los ecologistas etc, pensé que merecía la pena analizar personalmente los datos del EUROSTAT (oficina estadística de la Comisión Europea) sobre gestión de residuos, para hacerme una idea propia de la situación europea. Para ver que hacen en este campo los países más avanzados y, sobre todo, para ver que hacen los que más reutilizan y reciclan con aquellas fracciones que no se pueden tratar.
Y, de paso, comparar estos datos con los de Bizkaia y los del resto del Estado.
Las conclusiones son, cuando menos, curiosas, pero una está clara: los países que más reciclan son también los que más utilizan el resto sobrante para valorizarlos en forma de energía eléctrica y/o calor.
Los mejores en este tema tienen un objetivo en común: la única columna que tiene que desaparecer del grafico es la roja, la del VERTIDO.
Nuestro empeño y nuestro compromiso, el de la industria y el de los ciudadanos (y, por tanto, la legislación), tienen que ir dirigidos a conseguir eliminar del todo la columna roja y hacer que la columna verde crezca a costa de la columna azul. Pero, en cualquier caso, el resto hay que aprovecharlo sí o sí.
¿De que sirve que los ciudadanos nos esforcemos voluntariamente en separar nuestros residuos por tipos (o incluso se nos vigile y sancione por no hacerlo), si después, al final del proceso, ese trabajo no sirve de nada porque todos esos recursos acaban en un vertedero?
La columna roja es el verdadero peligro al que nos enfrentamos,
El vertido es la verdadera herencia envenenada que vamos a dejar a nuestros hijos y nietos, porque va a suponer el desperdicio de materiales valiosos y la necesidad de seguir utilizando materias primas “nuevas” y esquilmando nuestros ya tan escasos recursos naturales.
Este gráfico no puede ser una foto fija, porque en cualquier caso, tenemos que seguir avanzando por el hilo conductor de todas estas políticas:
“No son residuos. Son recursos”.