viernes, 30 de septiembre de 2016

Corrupción: la solución pasa por una efectiva independencia judicial





El señor PRESIDENTE: Por el Grupo Parlamentario Vasco, tiene la palabra el senador Cazalis.

El señor CAZALIS EIGUREN:
Egun on, mahaiburu jauna, senatari jaun-andreok...
Senador Rodríguez Esquerdo, el problema no es repetirse; usted, yo y todos sabemos por qué lo hacen.
El problema y la pena es que ustedes no han incorporado ninguna de las aportaciones que hicimos aquí hace tres meses a través de enmiendas y a través de sugerencias en nuestras intervenciones.
Es más, siguen ustedes empecinándose, como ya se ha dicho, en que sean las Cortes Generales Españolas las que regulen los aforamientos de los parlamentarios autonómicos, algo que atenta contra la potestad de los propios parlamentos.
En fin, me temo que esta va a ser otra oportunidad perdida, otro día de la marmota y, en vez de un 28 de septiembre, casi más un 28 de diciembre, aunque no sea de santos, y menos inocentes.
Todos tenemos claro que la eliminación de los aforamientos no es para nada la solución al problema de la corrupción. Podría ser una medida efectiva, desde un punto de vista mediático, pero en realidad sería poco más que un lavado de cara del verdadero problema.
A los ciudadanos no nos importa demasiado o nada cuál es la instancia judicial que debe juzgar a los políticos y a los servidores públicos corruptos. Lo que la ciudadanía sí exige es que quienes roban dinero público sean juzgados con solvencia y rapidez; que los ladrones que han traicionado su confianza paguen por sus delitos y que devuelvan lo robado y que las penas sean ejemplares y ejemplarizantes. Eso sí lo exige la ciudadanía.
El problema real no es el aforamiento en sí mismo —ya se ha dicho aquí—.
El verdadero y terrible problema es el mal uso y el abuso que algunos partidos han hecho de esta y de otras figuras, como el indulto, en España, usándolas para parapetar a los corruptos tras las Cámaras legislativas y para enmarañar tanto los procesos judiciales que al final sí, realmente, la ciudadanía y hasta los propios corruptos piensan que el aforamiento es un escudo de impunidad.
Y esto, señorías, es lo que más indigna y enfada a los ciudadanos.
Vuelvo a repetir lo que dije en marzo: en total, señorías, en junio del 2014 había 280.154 personas aforadas por distintas razones en el Estado español, según datos facilitados por el mismo Gobierno.
Por lo tanto, seamos cautos y planteemos los cambios normativos con calma, con reflexión, con inteligencia y con una visión amplia y global de la estructura institucional del Estado… Pero con decisión.
No parece demasiado razonable retirar el aforamiento a los parlamentarios o a los jueces y mantenérselo al resto de aforados, no veo por qué.
Y por supuesto hay que hacer todo esto con absoluto respeto a las competencias de las diferentes Cámaras legislativas del Estado.
Pero lo más efectivo, señorías y lo realmente necesario, es un compromiso serio y leal de los partidos políticos y de todos los electos de cumplir y hacer cumplir las normas sin subterfugios ni trampas. Un compromiso real, no uno mediático y preelectoral como el que vimos ayer.
Y para eso no hacen falta complicados cambios normativos. Es importante mejorar las leyes, sí, cierto, evidentemente, como siempre.
Pero si todo el mundo cumpliera cabal y responsablemente las leyes que ya existen, las que ya existen, avanzaríamos enormemente en la solución del problema de la corrupción. Les puedo asegurar que esto es así, porque con las mismas leyes vigentes actualmente, los niveles de corrupción no son los mismos en todos lados.
Ni en calidad ni en cantidad. 
Lo que hay que ser es coherente con todo lo que estamos diciendo hoy y se dijo ayer en esta Cámara. Y hablando de coherencia aquí yo también quiero recordar a la senadora Elena Diego, como ha hecho el senador Rodríguez Esquerdo, porque creo que es el paradigma de la coherencia en política, y hay que recordarlo.
Esta coherencia se puede practicar a partir de mañana mismo, con un pacto entre todos los partidos políticos. Solo hace falta intención y decisión y dejar de lado el postureo y el interés electoral.
Intención y decisión en reforzar el Estado de derecho y sobre todo en conseguir una separación real de poderes y una independencia judicial efectiva. Algo básico para que la ciudadanía vea que lo que se plantea ya es serio.
Señorías, lo que hay que conseguir erradicar es que cada vez que se hable de los jueces del Tribunal Supremo o del Tribunal Constitucional se hable de jueces progresistas y de jueces conservadores; porque nosotros no sabemos cuál es su ideario de vida, pero los catalogamos así precisamente por quien los ha elegido, y eso es lo que hay que erradicar. Si no conseguimos esto, la independencia judicial real, cualquier otra medida, incluida la eliminación del aforamiento, acabará siendo una trampa más en el solitario.
Una trampa más a nosotros mismos y, lo que es peor, una trampa más a la propia ciudadanía.
El Grupo Vasco está dispuesto a discutir y trabajar para conseguir una justicia justa, eficaz, eficiente y rápida, siempre que las decisiones sean fruto de planteamientos técnicos solventes y homologables a nivel europeo, tras una reflexión profunda y con consensos amplios. Desgraciadamente creemos que hoy volvemos a perder una gran oportunidad para buscar un compromiso en ese sentido.
Esperemos que la próxima vez que discutamos este tema (que espero que no sea en el próximo Pleno), lo hagamos de forma profunda y efectiva, sin presiones ni condicionantes mediáticos, sin postureo político preelectoral y con la única intención de acabar con este cáncer para la democracia que es la corrupción.
Muchas gracias, señor presidente.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Cazalis.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Euskadi: un país menos rico, pero más equilibrado.

He pensado escribir este post para completar mis otros dos anteriores: uno centrado en las cifras de porcentaje de población “en riesgo de pobreza y exclusión” y el otro sobre los dos principales indicadores de desigualdad social (índice de Gini y ratio S80/S20).
Para no caer en la tan cacareada “autocomplacencia” mis reflexiones han tenido como base la situación de los países más avanzados de Europa y no el resto de Comunidades españolas.
Tabla 1: Comparación de indicadores entre Dinamarca-Francia y la CAV.
Vuelvo a repetir que esta “colección” de indicadores estadísticos del ámbito social fueron diseñados por la Comisión europea para poder valorar los avances de cada país en el objetivo de “lucha contra la pobreza y la exclusión social” de la estrategia Europa 20-20 y son registros armonizados a nivel europeo, que elabora EUROSTAT.
Lógicamente, el interés de estos índices es que tienen que significar lo mismo si hablamos de Alemania o de Malta.
Pues hete aquí que, a pesar de que las cifras son elaboradas por una agencia “neutral” y no ofrecen ninguna duda, todavía algunos las han cuestionado diciendo que no valían, porque no se pueden comparar países grandes y pequeños, pobres y ricos…
Bueno.
Pues crucemos los datos.
Convendremos que la riqueza de un país se mide por su Producto Interno Bruto. El tan manido PIB.
También podemos suponer que, cuanto mayor sea este, más posibilidades hay de que la riqueza se reparta mejor y se puedan acometer programas de protección y apoyo social a quienes menos oportunidades tienen y hacerlo de manera más efectiva.
Por lo tanto, todos entendemos que, en la Europa civilizada, los países más ricos (con un PIB mayor) atienden mejor las necesidades de quienes menos tienen y, por tanto, aceptamos que sean esos estados quienes tengan los menores índices y ratios de pobreza y exclusión social.
De hecho, siempre utilizamos a esos estados como
ejemplo.
Pues vamos a verlo.
El PIB nominal per cápita es el valor en € de lo que se produce en un país por habitante y año [¡Cuidado! NO es la riqueza personal de cada habitante].
Si miramos los datos de 2014, la media de la UE-28 es de 27.500 € p/c.
La CAV tiene un PIB de 29.300 €, superior al europeo.
El más alto de los que veremos es el de Luxemburgo (87.600 €) y el más bajo el de Grecia (16.200 €). España está en 22.400 €.
Tabla 2: Relación entre PIB p/c y AROPE, en referencia a la CAV
Si miramos cual es el índice AROPE en relación al PIB resulta que, salvo Noruega, todos los países con PIB superior al vasco tienen un AROPE también superior y, por tanto peor situación y mas riesgo de pobreza y exclusión. (Tabla 2)
Luxemburgo, que es tres veces más rica que Euskadi, tiene un 6.2% más de ciudadanos en riesgo de pobreza. (Tabla 3)
Dinamarca, con unos índices de riesgo de pobreza muy similares a la CAV, tiene sin embargo un PIB 1,6 veces mayor. (Tablas 1 y 3)
Francia, que sería la más cercana a Euskadi en PIB (32.200 €) tiene, por el contrario, un 3,1% más de su población en riesgo de pobreza. (Tablas 1 y 3)
Lo mismo ocurre prácticamente con el índice Gini de desigualdad social, salvo con Noruega, Suecia, Finlandia y Bélgica.
Tabla 3: Relación entre PIB p/c y riesgo de pobreza, en referencia a la CAV
¿Y que pasa si comparamos la CAV con Dinamarca o Francia?
Pues ya lo hemos visto en la Tabla 1.

La pregunta es fácil e inmediata:
¿Cómo un país como Euskadi, menos rico que la mayoría de los grandes países europeos de referencia, consigue tener un menor porcentaje de personas en riesgo de pobreza y exclusión y menos desigualdad social?
¡Buena pregunta!
Seguro que, para quien no quiere aceptar la realidad histórica de este país, estos resultados son fruto poco menos que de la casualidad y hemos llegado a esta situación por una extraña conjunción astral o por generación espontánea.
Pero no es así.
La cosa es más fácil y clara: los ciudadanos y ciudadanas vascos se han sacrificado, han trabajado mucho y han luchado para que esto sea así, a pesar de todos los pesares y enfrentándose a dificultades tan terribles como el terrorismo o la devastadora reconversión industrial de los 70-80.
Por más que les pese a unos, que creen que el mundo comenzó a girar un 15 de mayo de hace cinco años, y a otros, que creen que el mundo empezará a girar al día siguiente de conseguir la independencia, este país ha avanzado levantando la persiana del país cada dia, con el liderazgo y el trabajo de los gobiernos de EAJ-PNV, a todos los niveles institucionales y a pesar de todas las zancadillas puestas por los salvapatrias, los partidos españoles y todos los gobiernos de Madrid.
Y así seguirá siendo después del 25 de septiembre, porque todavía nos queda mucho que avanzar en este camino y muchos proyectos que desarrollar para mejorar nuestra calidad de vida.
Y para eso no necesitamos ningún mesías mediático ni ningún mártir de ninguna causa.
Preferimos seguir confiando en el Lehendakari Urkullu y su equipo.
Nos irá muchísimo mejor.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Desigualdad social: no decir la verdad también es engañar

Indices de pobreza y desigualdad Dinamarca/País Vasco
Hay profesiones en las que las decisiones solo se pueden tomar en base al contraste de datos reales, experiencias y estadísticas y  no caben las afirmaciones gratuitas y sin ningún respaldo documental o las intervenciones basadas en la fantasía.
Y eso se aprende, pero, sobre todo, es un "habito" que se adquiere a base responsabilidad y profesionalidad en el trabajo.
Por eso me han chocado algunas declaraciones de la candidata de Elkarrekin-
Podemos, que he leído recientemente, en las que afirmaba que “Euskadi es un paraíso para las grandes fortunas gracias al PNV-PSE”.
Después de lo que nos ha enseñado en los últimos días, no estaría mal que la señora Zabala definiera lo que es para ella una “gran fortuna”, pero… Dejemos esta discusión, para mejor ocasión.
Por supuesto, la palabra más repetida en el nuevo catecismo mesiánico es: “desigualdad social”.

Bien. Pues hablemos de desigualdad social.
Pero hagámoslo con datos, no solo con consignas.
Para enmarcar este texto, también voy a citar a Mariano Rajoy, en una de sus réplicas de la sesión de NO investidura de agosto: “es verdad que los datos que marcan la desigualdad, la pobreza, los índices de Gini y Arope 80/20 subieron fundamentalmente por una razón, por el aumento espectacular del paro en muy poco tiempo, una subida muy preocupante”.
De esos índices (un poquito mezclados por Rajoy) quiero hablar precisamente, porque son registros armonizados a nivel europeo y los elabora EUROSTAT, como parámetros para valorar el objetivo de “lucha contra la pobreza y la exclusión social” de la estrategia Europa 20-20, sin manipulación ni “cocina” de los datos.
En otro texto de este blog ya he escrito sobre el índice AROPE y, especialmente, sobre el de riesgo de pobreza económica.
Ahora quiero hablar de los índices específicos de desigualdad social.
Son los dos que menciona Rajoy: el coeficiente de Gini y el ratio S80/S20.
El coeficiente de Gini es un parámetro estadístico complicadillo de explicar. Aunque puede ser más fiel a la realidad, voy a comentar algo más el segundo, porque es más fácil de entender y más intuitivo a la hora de hacer las comparaciones.
El ratio S80/S20 es la relación entre los ingresos totales del 20% de las personas con ingresos más elevados y los ingresos totales del 20% de la población con menos ingresos.
Para entendernos, en una situación de completa igualdad, el 20% más rico ganaría lo mismo que el 20% más pobre y, por tanto, el numerador  y el denominador serian iguales. El ratio S80/S20 seria 1 (10/10=1).
En cambio, en el extremo de la desigualdad más absoluta,  el ratio seria 10 (10/1=10).
Esto es lo bueno de este parámetro: se entiende fácilmente y no hay que saber de estadística para interpretarlo.

Los datos
En 2014, el ratio S80/S20 en el conjunto de Europa-28 fue de 5.2. En España de 6.8 y en la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) de 4.2.
Pero claro, para la franquicia local de Podemos, compararse con los datos españoles es un ejercicio de autocomplacencia. Por lo tanto, vamos a comparar nuestros datos solo con los países de referencia en asuntos sociales en Europa: Dinamarca, Suiza, Alemania, Holanda, Reino Unido, Luxemburgo, Francia, Austria…
Las tablas lo dicen todo.
Ratio de desigualdad social S80/S20
Entre el 4 y el 4.5 del ratio S80/S20 están Austria, Dinamarca, Francia, Luxemburgo, Suiza…y el País Vasco.
Dinamarca, que siempre ha sido uno de los referentes para muchas de nuestras instituciones y que es una especie de “paraíso” de la protección y los servicios sociales, tiene un ratio de 4.1, mínimamente menor que nuestro 4.2.
Alemania o el Reino Unido, en cambio, tiene un ratio del 5.1.
En el coeficiente de Gini, la CAV (27.1) está aún mejor situada, justo detrás de
Coeficiente de desigualdad social de Gini
Holanda (26.2) y por debajo de Dinamarca (27.7) o Austria (27.6).
Para hacernos una idea de los extremos, Sudáfrica  tenía un Gini de 63.38 (2011); Haiti del 60.79 (2012); China del 42.06 (2010); Rusia del 41.59 (2012) y los Estados Unidos del 41.06 en 2013.
Para completar el cuadro, en Dinamarca el 12.1 de la población tiene unos ingresos por debajo del 60% de la mediana de ingresos del país y, por lo tanto, entra dentro de la población en riesgo de pobreza. Sin embargo, en la CAV ese índice se reduce hasta el 10.2

¿Cómo se consigue reducir la desigualdad?
De dos maneras:
1.- haciendo que los que más ganan compartan más y, por tanto tengan menos ingresos y
2.- consiguiendo que los que menos ganan tengan acceso a las ayudas necesarias para aumentar sus ingresos.
Si, como dice la señora Zabala, Euskadi fuera un paraíso para las grandes fortunas, aquí estos dos parámetros tendrían que ser mucho mayores y no lo son.
Porque los ricos no son tan ricos como en otros países y porque, en cambio, las políticas sociales llevadas a cabo en la CAV si han amortiguado las consecuencias de la crisis en el 20% de la población que menos dispone. Al contrario de lo sucedido en España, como admite el propio Mariano Rajoy.

Nos gustaría que estos índices fueran aún mucho menores.
¡Por supuesto que sí!
Y para eso hay que seguir trabajando, incansablemente, con seriedad y empeño, como hasta ahora.
“Se necesita aire fresco y … volver a ser referentes de en políticas sociales como ya fuimos" (Pilar Zabala).
Señora Zabala: fuimos referentes sociales, lo somos y lo seguiremos siendo y desde luego no lo hemos sido, ni lo somos, ni lo seremos por las aportaciones de quienes han estado cómodamente instalados en la crítica gratuita, indocumentada y maliciosa y pretenden seguir haciéndolo.
Estos que traigo aquí son datos.
Fiables, contrastados y comparables.
E ignorarlos u obviarlos solo puede obedecer al desconocimiento o, aún peor, a la intención de mentir y engañar, precisamente a aquellos a quienes se les pide su confianza.
¡Y eso tiene muy poquito recorrido…y además un nombre muy feo!

lunes, 29 de agosto de 2016

La "Marca España" evoluciona...

Una recua de salvapatrias
La verdad es que hay que asumir que lo que está sucediendo en España con la NO formación del gobierno es absolutamente innovador. Esto forma parte de la I+D+i+d en la política.
Nunca se habían repetido unas elecciones así "de porque si" y mucho menos se estuvo en riesgo real de “tripitirlas”.
Y debemos de alegrarnos, porque históricamente en España este tipo de situaciones siempre se han resuelto con asonadas militares y golpes de estado.
Sin duda, una gran evolución de la “Marca España” … ¡aunque lo que esté pasando, en pleno siglo XXI, sea una auténtica vergüenza!

sábado, 6 de agosto de 2016

No me preocupa que haya ricos...me preocupa que haya pobres.

Porcentaje de la población europea en riesgo de pobreza.  
Hace unos días coincidí con un representante de la “nueva política” y me decía que le preocupaba el gran número de “ricos” que hay en Euskadi y que no podía ser que, además, fueran en aumento, lo que, según él, hacía que aumentaran las desigualdades sociales.
La verdad es que nunca me ha preocupado cuantos ricos hay en Euskadi, ni si van en aumento o no.
Lo que si me preocupa es que haya pobres en nuestra sociedad y que los que pueda haber dejen de serlo cuanto antes.
Los ricos (hablando en “tercera persona” como hacia mi interlocutor) ya se arreglan solos y, además, cuantos más haya mejor, porque más aportarán a las arcas públicas, para beneficio del resto. De eso ya se encargaran los responsables de nuestras haciendas.
De cualquier manera, lo que decía mi interlocutor, con datos o sin ellos, no deja de ser el mantra que se ha incorporado al discurso de algunas formaciones políticas.
Lo mejor para centrar este tipo de discusiones es tirar de datos, porque así se eliminan las posibilidades de demagogia barata.
Hace ya unos años, teniendo que intervenir en una iniciativa en el Senado, “descubrí” un indicador que es muy interesante: el AROPE (“People at risk of poverty and social exclusion”). Un índice creado para poder “medir” el riesgo de pobreza  y exclusión social de una manera uniforme y comparable entre los países europeos y poder valorar correctamente las medidas de integración social enmarcadas dentro de la estrategia de crecimiento europeo Europa 2020.
En él se integran tres parámetros diferentes: evidentemente la renta “monetaria”, pero también la carencia material severa de bienes y la “intensidad laboral” en los hogares. Pero no confundir las cifras de pobreza y pobreza extrema con este indice de "riesgo".
Es muy interesante analizar los datos oficiales de Eurostat (la oficina europea de estadística) y compararlos entre los países europeos y, en el caso del Estado español, entre las diversas comunidades autónomas.
Desde mi punto de vista, el índice que mejor nos podría ilustrar en la discusión sobre la desigualdad ricos/pobres de la que hablaba al principio es el de la población "en riesgo de pobreza”: personas cuyos ingresos son inferiores al 60% de la renta mediana disponible equivalente (después de transferencias sociales).
La renta mediana seria aquella situada en un punto en el que la mitad de la población tiene menos ingresos y la otra mitad más que esa cifra.
No es lo mismo mediana que media y en este caso es importante, porque nos interesa acercarnos a la “normalidad”, a la renta “más habitual”, por decirlo así, entre todas las que se pueden tener.
Cuanto más cantidad de población se acerca a la esta renta entre la ciudadanía, menos desigualdad existe y, por tanto, menor será la cifra de personas en riesgo de pobreza.
Porcentaje de la población del Estado en riesgo de pobreza.
Pues bien, el porcentaje de personas en riesgo de pobreza en la UE-28 es del 17.2%, mientras que el del País Vasco es del 10.2%. En Europa solo Islandia (7.9%) se encuentra mejor que la CAV. La media española, en cambio, se dispara hasta el 22.2%.
Estas son las cifras y como dice un buen amigo mío…”numeritos cantan”.
Esto, evidentemente, no le interesaba para nada al “nuevo político” y cambió de tema rápidamente.
Yo (y supongo que cualquier persona de bien, no interesada en el “cuanto peor mejor”) preferiría que nuestros porcentajes fueran 0 o casi, pero, por ahora, no es posible.
No lo es en Euskadi, pero tampoco en el resto del mundo civilizado, sin que eso signifique que no tengamos que seguir empeñándonos con todas nuestras fuerzas para intentar reducir esas cifras al mínimo.
Pero la realidad es la que es y esta situación comparativamente mejor NO ha surgido por generación espontánea.
A muchas generaciones de vascos y vascas nos ha costado un gran esfuerzo  llegar hasta donde estamos, apostando por avanzar hacia un sistema social más justo y equilibrado y lo hemos hecho sin aspavientos ni revoluciones, contra viento y marea y sin pararnos a esperar a que llegara ningún “mesiánico redentor”.
Repetir como un mantra que aquí las cosas están mal, que las diferencias sociales son escandalosas, que no vivimos en una sociedad moderna y equiparable a cualquiera de las más avanzadas de Europa es simplemente mentira.
Son ganas de mezclar la situación española con la vasca y, sobre todo, de enredar para confundir y manipular a la ciudadanía.
El discurso de Madrid o de Valencia no sirve en Euskadi.
Y las políticas que hay que proponer para seguir mejorando la sociedad vasca tampoco.
¡Aquí hay que currárselo más!
Por eso he querido poner a los numeritos a cantar…
Después, allá cada uno con sus estrategias y su responsabilidad.

sábado, 30 de julio de 2016

“Mus...allí...mus...pues mus”

En España, todo aquel que ha jugado al fútbol, aunque fuera un cesto en el campo, se considera y discute como si fuera un avezado entrenador/seleccionador.
Quien ha salido alguna vez de vacaciones allende la vieja piel de toro, se considera a sí mismo un experto y cree conocer que es lo que se debe de hacer para desarrollar el turismo en cualquier entorno, incluso hostil.
Lo mismo parece que pasa con el mus.
Mucho fantasma, pero con muy poquita idea y sin ninguna buena intención.
El 20 de diciembre se empezó a jugar una gran partida en España.
Cuatro jugadores, que fueron emparejados de dos en dos, por aquello de su posición en el campo de las derechas/izquierdas.
Se repartieron las cartas y a cada uno le tocó lo que le tocó.
Primer problema: los jugadores no se sabían las señas y tampoco tenían intención de aclarar su jugada, ni siquiera al compañero, porque todos querían ser los protagonistas de la victoria.
Segundo problema: ninguno sabía jugar “sin cartas”. Solo atinarían a acertar con una mano cargada de reyes y mejor si es con la 31 de mano.
Tercer problema: los cuatro querían ganar la partida por ordago. Nada de ir sufriendo piedra a piedra y amarreko a amarreko. Al fin y al cabo, para dar un ordago lucido solo hacen falta cartas y una frase ingeniosa.
Cuarto problema: siempre se dice: “los que miran, callar y dar tabaco”. Pero en aquella partida no fue así. Todos tenían asesores o “parientes” diciendo lo que tenían que hacer o lo que parecía que iban a hacer los demás. También asistían al evento una pléyade de “profesionales” de la comunicación, que se inflaron a transmitir “Urbi et Orbi” el color de la ropa interior de cada uno, sus hábitos higiénicos o el pago a plazos de los brackets del niño.
Ante este panorama,  los cuatro jugadores dieron mus, cada uno fantaseando con su propio “cuento de la lechera”.
Entre otras cosas, porque así se lo aconsejaban muchos de los mirones que no paraban de hablar de mirlos blancos, expectativas de voto...
Y eso hicieron: “mus, allí, mus, pues mus”.
Y el 26 de junio se volvieron a repartir cartas.
El que mejor había salido fue el más viejo.
La carita de los otros tres era un poema.
Pero esta vez sí parecía que se iba a jugar.
La pareja de la izquierda seguía igual: a su pedo, a mordiscos, pero ahora con una jugada mucho peor que en la mano anterior.
Ya lo dice el refrán:” A naipes nuevos, suertes viejas”.
La pareja derecha parecía que empezaba a pasarse señas, discretamente y que algo podrían hacer.
Pero, claro, quien no sabe, no sabe y es imposible que aprenda de la noche a la mañana, por lo que resulta que las señas entre ellos no han sido verdaderas o, por lo menos, suficientemente esclarecedoras de la jugada conjunta.
Y los cuatro vuelven a mirar al mazo de cartas, en la esperanza de un golpe de suerte.
Si vuelve a haber mus, el PP sabe que va a seguir cargándose de reyes, hasta poder dar un ordago él solito.
El resto ya no puede estar peor.
Además, algunos mirones están encantados con la situación, porque tienen ganas de sentarse en la mesa a jugar, pensando que, como decía al principio, son los mejores en esto del ordago de farol.
A los de la alcachofa esta situación les sirve para seguir pontificando y ocupando tiempo en los medios. Buen negocio.
La verdad es que yo era de los que estaba convencido que, tras el resultado del 20 de diciembre, no habría gobierno y repetiríamos elecciones.
Por el contrario, siempre he creído que tras el 26J las cosas irían de otra manera y el PP se empeñaría en formar gobierno y de hacerlo rápido, para marcar una diferencia clara con el intento frustrado de Pedro Sánchez de marzo pasado.
Siendo así, la la investidura de Rajoy tenía que haber sido la primera semana de agosto.
Pero no parece que vaya a ser así.
Volvemos a la casilla de “si no tengo mayoría suficiente, no me presento”.
El paso del tiempo, dejar “pudrirse” la cuestión hasta septiembre, en la esperanza de que alguien sea abducido y cambie de opinión, solo favorece que todos los jugadores se planteen un nuevo mus y volver a repartir las cartas.
Total, el que está bien acabará mejor y el resto piensa que “peor no pueden estar”. Pero si: peor si pueden estar…o simplemente, no estar.
Un nuevo “mus” sería inaceptable, peligroso y vergonzoso, pero…
Spain is different.

viernes, 15 de julio de 2016

¡¡ Mientanme más, Señorías !!

La verdad es que la política española es una feria en la que cualquier cosa es posible y no siempre se respetan los principios que podríamos considerar como básicos en cualquier democracia solvente.
Uno de los pilares de la democracia representativa debería de ser la honestidad de los partidos y los candidatos con los ciudadanos y, muy especialmente, con sus votantes.
Y para esto es imprescindible cumplir con la palabra dada o al menos intentarlo, sin decir hoy “Diego”, cuando en víspera electoral dijimos “digo”.
Pero en España, aunque lo de cumplir nunca ha sido norma, ahora se está yendo un poco más allá aun: los ciudadanos, los votantes, todo el mundo está deseando que los políticos nos mientan.
Cada cual reza lo que sabe para que los cuatro grandes de la política española hayan mentido y no cumplan aquello que prometieron en campaña electoral.
Porque si lo hicieran, si cumplieran con todos los “noes” que dijeron antes del 26J, ahora sería imposible que hubiera un gobierno en el Estado y tendríamos que volver a unas nuevas elecciones.
Curiosamente, los mejor vistos y más valorados en estos momentos son precisamente quienes mienten más descaradamente y se desdicen de lo que afirmaron vehementemente antes.
Rivera, que dijo que vetaba expresamente a Rajoy para que fuera presidente, ya nos ha dicho que él nunca dijo lo que sí dijo…y todos encantados!
Ahora las miradas están puestas en Sanchez, que se ha desgañitado diciendo que jamás permitiría con sus votos (o sus “no votos”) la elección de un gobierno del PP. Pero ya eso es solo ”a día de hoy”. ¡Mañana será otro día!
De Iglesias poco podemos valorar, porque ha sido un continuo mudar, tanto sus postulados más básicos, como sus promesas electorales y ya es imposible marcar un antes y un después.
Y el cuarto, el novio despechado, inmutable esperando ofertas.
También es cierto que, ademas de celebrar que nos mientan, hay otra razón para estar contentos e ilusionados: a estas alturas de “sarao hispano-democrático”, no hace tantos años, ya estaríamos fritos a huelgas generales revolucionarias y salvajes  o habría surgido alguna autoridad, "militar por supuesto”, sable en mano, para salvar a la Patria y restaurar la paz y el orden.
Parece que “esas herramientas” ya no funcionan como algunos quisieran.
¡Gracias a Dios!
En fin.
Que hagan lo que quieran, pero que hagan algo.
Y, a poder ser, que sea algo de provecho.

Resumiendo, termino este post con lo que dice el viejo bolero: “Y qué más da // la vida es una mentira // miénteme más // que me hace tu maldad feliz”.