viernes, 21 de septiembre de 2018

El contrasentido de la pesquería del bonito del norte

Desde que yo recuerdo, por estas fechas, en Lekeitio, como en otros municipios costeros, las
boniteras de bajura todavía seguían pescando bonito con cebo vivo.
En los dos últimos años, la pesquería para nuestros arrantzales estaba ya cerrada a estas alturas porque empleando este arte de pesca tradicional, les ha sido suficiente para alcanzar el máximo permitido de capturas.
Sin embargo, aún a día de hoy hay flotas que siguen pescando bonito en el Cantábrico, como la francesa o la irlandesa.
Posiblemente, no lo harán con tanto éxito, porque si nuestra flota no pesca ellos lo tienen más difícil, ya que normalmente se dedican durante el día a tomar nota de las coordenadas en las que faenan nuestros boniteros. ¿Para qué? Para, al anochecer, cuando el bonito se sumerge en aguas más profundas, arrasar esos mismos caladeros acabando con los bancos de bonito y con cualquier otra especie marina que se cruce en su camino, sin distinguir tamaños o especies y devolviendo a la mar lo que no les interesa con muy poco o ningún control del descarte por parte de las autoridades españolas, encargadas de vigilar las aguas donde faenan.
Y lo hacen así porque la pesca del bonito con artes de arrastre pelágico es legal en varios países de la Unión Europea, como los dos citados, aunque en el Estado español esté terminantemente prohibida.
No cuestionamos la pesca con artes de arrastre en general, porque hay especies y pesquerías que solo pueden realizarse al arrastre. Especialmente la pesca más difícil, que es la de especies que se encuentran en el fondo y en mares muy complicados desde el punto de vista meteorológico.
Existe una industria pesquera arrastrera muy importante, especialmente de arrase de fondo, que ha trabajado mucho en desarrollar redes y artes de pesca y sistemas de localización de bancos y especies cada vez más selectivos.
Sin duda, hay que seguir mejorando, pero no podemos prescindir de esos sistemas de pesca, porque son la base de una importantísima industria pesquera.
Pero ese no es el caso en la pesquería del bonito del Norte, Thunnus Allalunga.
Solo como anécdota, en euskera tradicionalmente al bonito del Norte se le ha llamado “Hega luzea”, que traducido literalmente al castellano sería “ala/aleta larga”, equivalente a la traducción taxonómica de Thunnus Allalunga o “atún de la ala larga”.
O sea que, si alguien sabe de bonito del Norte es la flota vasca y también la del resto del Cantábrico. De Hondarribi a Burela, nadie puede venir a enseñar nada a nuestros arrantzales que no sepan sobre lo que es y cómo se comportan estos túnidos tan apreciados.
Por eso, resulta un contrasentido que, mientras nuestras flotas del Cantábrico llevan décadas demostrando que esta modalidad de pesca pieza a pieza, con cebo vivo o a la cacea, es suficiente para llevar a cabo una pesca de volumen industrial, se siga, en cambio,  permitiendo el arrastre pelágico en Europa para esta especie.
Independientemente de que haya o no estudios sobre la repercusión de la pesca de arrastre en cada pesquería, parece evidente y razonable pensar y afirmar que pescar con artes altamente selectivas, en las que se selecciona la especie (porque se pesca sobre el cardumen concreto de bonitos, localizándoles, atrayéndoles y engañándoles con una lámina de “lluvia” de agua de mar) y su tamaño (porque “por la boca muere el pez” y a cebo y anzuelo grande, pez grande; y a cebo y anzuelo pequeño, pez pequeño) es siempre más positivo que pescar con artes que no “ven” lo que pescan.
Además, la calidad es muy superior, porque cuando se pesca uno a uno se mima el pescado y cuando se pesca masivamente las capturas sufren más.
Al final, lo pescado por arrastre pelágico, por la diferencia de calidad, puede llegar a tener en lonja un precio hasta siete veces inferior que lo pescado de forma tradicional, lo que, lógicamente, distorsiona el mercado, forzando a la baja precio del total de las capturas.
Y esto, sin duda, puede hacer un daño irreparable a la propia industria pesquera de bajura.
Este año 2018 aún más, si cabe, porque las flotas pelágicas han entrado un mes antes a pescar, solapándose más tiempo con las tradicionales.Por eso, la semana pasada requerimos al Ministro de Pesca para que, sin cuestionar el uso de la pesca de arrastre en general, hiciera las gestiones necesarias ante la Comisión Europea para que elimine la pesca del bonito por arrastre pelágico. Por innecesaria e insostenible.
Nuestra petición concreta es que, en aquellas pesquerías como la del bonito del Norte, en la que las se ha demostrado, desde hace ya muchas décadas, que las artes tradicionales son efectivas y capaces de pescar la totalidad de las cuotas que los científicos consideran razonables para la supervivencia de la especie y, por tanto, de mantener una industria pesquera de calidad, no se permitan artes de pesca que sean menos eficaces, efectivas y respetuosas con el medio ambiente y la vida marina.
La respuesta no fue muy halagüeña.
Sinceramente, esperaba mucho más de un ministro que conoce muy bien Europa y el sector primario y que es miembro de un Gobierno que dice tener la preservación de la naturaleza, de la biodiversidad y del medio ambiente como uno de sus pilares fundamentales.
Incluso podía haber sido más pro-activo, aunque solo fuera por eliminar el riesgo real de enfrentamientos violentos entre flotas pesqueras que ya existe y que la experiencia nos dice que son muy malas, peligrosas y dañinas para todos.
Habrá que darle un margen de tiempo para ver si vira su timón en la dirección correcta.
Mientras tanto, permaneceremos atentos a ver qué rumbo toma y seguiremos insistiendo.

miércoles, 30 de mayo de 2018

De la mar, el mero… y el plástico, tendiendo a cero.

Ante todo, tengo que reconocer que el título de este post se lo debo a mi amigo Iñigo A, que tiene más dotes poéticas que quién esto  escribe. A Dios lo que es de Dios y…a Iñigo lo que es de Iñigo.

Aunque parezca que en el océano de la política solo existen mociones de censura o presupuestos generales del Estado, lo cierto es que sus procelosas aguas también albergan otras iniciativas con menos eco mediático, poco o nada glamourosas,  de cuya paternidad/maternidad nunca se acuerda nadie, pero que son de gran influencia para nuestro bienestar y para el futuro del planeta.

Ayer mismo escuchaba al Vicepresidente Primero de la Comisión Europea,  Frans Timmermans, hablar sobre las medidas que esta misma semana han presentado, encaminadas a reducir la contaminación que los plásticos generan en el medio ambiente y, de manera especial, en el ámbito marino.

Prohibir la producción y comercialización de lo que se ha venido a denominar "plásticos de un solo uso" es, sin duda, un gran paso para cumplir con ese objetivo. Pajitas, platos, cubiertos o bastoncillos de oídos pueden tener sus días contados, si esta propuesta es tomada en consideración por el Parlamento Europeo y el Consejo de ministros de la UE.

Y no dudamos que lo será, entre otras cosas, porque, aparte de los indiscutibles argumentos medioambientales, la propuesta se hace precisamente porque ya existen alternativas ecológicamente más respetuosas, con materiales biodegradables y más sostenibles, que  cumplen sobradamente con las necesidades y exigencias de los usuarios.

A falta de concretar estas medidas y con todo un año de tramitación por delante, confíamos en que también se introduzcan normas concretas para luchar contra la “plaga” de las toallitas higiénicas, dentro de la estrategia europea sobre plásticos.

Uno de los requerimientos que le hicimos al Gobierno español desde el Senado, en una iniciativa presentada por Grupo Vasco (EAJ-PNV) fue precisamente que desde el Ministerio se insistiera en la inclusión de las toallitas basadas en “tejido no tejido” entre los materiales sometidos a la estrategia contra los plásticos de un solo uso. 
Por lo dicho por el Vicepresidente, parece que así va a ser y esta sería una de las primeras consecuencias de la iniciativa aprobada por el Senado e impulsada por la ministra García Tejerina.
La moción que he citado, la defendimos en Pleno a principios de mes y tuvo el apoyo unánime de todos los Grupos de la Cámara.
Reclamábamos que el Gobierno diera los pasos pertinentes para atacar este problema, ya que verter toallitas no biodegradables por el inodoro origina una gran afección al medioambiente, un gran aumento del coste en la gestión de las aguas residuales e, incluso, afecta muy gravemente a la actividad pesquera, sobre todo en el Mediterraneo.
Y es que casi ninguna de las toallitas comercializadas hoy en día es biodegradable.
El 94% de ellas están fabricadas con fibras de materiales plásticos unidas por calor y, prácticamente el 6% restante, basa su composición en fibras de celulosa, unidas mediante un ligante químico, lo que también las convierte en no biodegradables.

Solo las fibras de celulosa entrelazadas mecánicamente son capaces de dispersarse y de degradarse en condiciones normales, sin afectar a los sistemas de depuración, ni especialmente al medio ambiente.

Sin embargo, el etiquetado de este tipo de productos lleva a equívocos y nos los presentan como si todos pudieran ser arrojados por el inodoro.
“Toallitas para sanitarios”, “toallitas para WC” e incluso “papel higiénico húmedo” son los confusos nombres que muchos fabricantes y distribuidores les dan a estos productos, para que los usuarios los asociemos al papel higiénico común.

El problema es que los materiales de los que están compuestas estas toallitas y la celulosa con la que se fabrica el papel higiénico común no tienen nada que ver, ni en su composición, ni en su sistema de fabricación y, mucho menos, en su capacidad para romperse y disgregarse o en su biodegradabilidad.

Por eso hemos reclamado al Gobierno que determine las características técnicas que deben cumplir los productos susceptibles de ser desechables por los desagües y que exija a los fabricantes que especifiquen claramente esta posibilidad en sus etiquetados, además de otras muchas medidas.

Nuestro requerimiento a las instituciones europeas tiene como objetivo también que establezcan una norma ISO internacional equivalente,, además de que pongan en marcha acciones a nivel comunitario destinadas a erradicar este grave problema medioambiental dentro de la estrategia europea sobre plásticos.

No se trata de ninguna quimera y lo solicitado va en la línea que aclaró el propio Timmermans, cuando, en referencia a los plásticos de un solo uso, dijo que “No quiero que se me entienda mal. Estos productos no desaparecerán, solo se fabricaran con otros materiales".

Las toallitas higiénicas tampoco desaparecerán y lo mejor será que TODAS las echemos a la basura, pero, en cualquier caso, solo las que se fabriquen con otros materiales diferentes a los actuales se podrán desechar por el inodoro.

Y la realidad es que, de hecho, ya se dispone de un tipo de toallitas cuyas fibras de celulosa están entrelazadas entre sí mecánicamente, de forma que no necesitan ningún otro método añadido para mantener su estructura.
Unas toallitas que SI se deshilachan y desaparecen con suma facilidad, “de verdad”, desapareciendo sin dejar rastro mecánico ni biológico.

Por si el beneficio medioambiental no fuera poco, tanto las citadas toallitas como las máquinas que las elaboran se fabrican, además, en Euskadi, por empresas punteras en el sector, que las están empezando a comercializar en todo el mundo. Así pues, además de favorecer a la conservación del medio ambiente, ofrecen una oportunidad para desarrollar nuestra industria papelera y de maquinaria.



viernes, 10 de noviembre de 2017

¡Y con la aristo-tecnocracia hemos topado!

Jean-Claude Juncker
Doctor honoris causa Universidad de Salamanca
Igual no debería de haberme extrañado, pero tengo que reconocer que me han sorprendido las “virulentas” y despectivas reacciones de los más altos mandatarios de las instituciones europeas a la presunta declaración de independencia de Catalunya.
Era de esperar que el gobierno español desplegara una ofensiva feroz a nivel diplomático, para intentar desacreditar y escenificar la soledad del planteamiento independentista catalán en Europa, pero, aun así, me han sorprendido las reacciones de Sr. Tajani (presidente del Parlamento Europeo) y, sobre todo, del Sr. Juncker (presidente de la Comisión Europea). Incluso, aunque más predecible, las del Sr. Tusk, presidente del Consejo.
Estos días, sin ir más lejos, Juncker ha calificado a los nacionalismos como "veneno", porque añaden “fractura y división” a la estructura de la Unión Europea.
Y la pregunta es: ¿Por qué? ¿Por qué tanta virulencia y tanto empeño en descalificar el proceso catalán y las identidades nacionales sin estado europeas en general?
Hay una respuesta obvia: que el gobierno español ha presionado y amenazado mucho a muchos.
Pero yo creo que también hay otra razón muy importante.
Y lo dijo el propio Sr. Juncker:
"Si dejamos que Cataluña se independice, también lo harán otros"  "Ya es relativamente difícil con 28 países, con 27 no va a ser más fácil, pero con 98 creo que esto es imposible"
Yo no soy un especialista (ni tan siquiera un “medio-enterau”) en la cuestión europea. Es demasiado complicada para un simple mortal.
Pero parece evidente, que la Unión Europea está en una encrucijada muy difícil, de cara a su propia supervivencia,.
El proceso de construcción europea se hizo más en base a cuestiones económicas que políticas y siempre pivotando sobre el eje de los Estados, tal y como hoy los conocemos.
De hecho, el Parlamento Europeo (compuesto por representantes de la soberanía popular, electos/as por votación directa) todavía tiene que seguir “compartiendo” poder de decisión con el Consejo Europeo (formado por los presidentes de cada Estado miembro de la Unión). Decisiones que ejecuta la Comisión Europea, un órgano colegiado elegido de manera “digital” (a dedo) por los gobiernos de los Estados miembros.
Es lo que antes se llamaba “codecisión”: un sistema introducido en 1992 por el Tratado de Maastricht y que, desde el Tratado de Lisboa de 2009, se llama “procedimiento legislativo ordinario” de la UE.
En base a esto, el Parlamento y el Consejo tienen el mismo peso a la hora de legislar sobre cuestiones como la gobernanza económica, la inmigración, energía, transporte, medio ambiente o protección del consumidor .
La gran mayoría de las leyes europeas se adoptan conjuntamente por el Parlamento Europeo y el Consejo.
Esta es una de las razones de la desafección de los ciudadanos y de los problemas que hoy en día atraviesa el proyecto de Unión Europea.
Y las evidencias son, precisamente, el propio Brexit y el auge de los populismos en muchos países europeos, que reclaman una vuelta de la soberanía, depositada hoy en Bruselas, a los gobiernos de sus Estados, para evitar que sean “unos tecnócratas extraños” quienes les gobiernen "desde lejos".
Al final, el problema no es el resurgimiento de estados o naciones en Europa. El problema es el modelo de construcción europea que se ha implantado.
Tal vez en un principio no hubiera otro modelo mejor para empezar con el proceso de integración de los distintos estados, naciones, pueblos o sociedades en un proyecto común llamado Europa. Había prisa para empezar a dar forma a la Unión y había que hacerlo de la manera más efectiva posible.
Pero eso ya se ha conseguido y lo que ahora pervive es un sistema que, precisamente, frena esa unión, esa “comunión” de las diferentes sensibilidades nacionales y sociales que integran Europa.
Como pasa en los coches: se arranca con la primera velocidad, porque es más fácil y más potente para comenzar a andar, pero luego hay que seguir subiendo de marchas, porque si se circula en primera todo el tiempo, lo que ocurre es que se consume muchos recursos y, al final, más temprano que tarde, se acaba rompiendo el motor y el coche queda inservible.
Ese es el riesgo que ahora corre el proyecto de unidad europea.
El Sr. Juncker tiene razón en una cosa: si se crearan nuevos estados en el seno de la Unión, el esquema de gobierno actual no se podría mantener.
Se pasó de repartirse el poder entre 15 a repartirselo entre 28. ¡Y encima compartirlo con un Parlamento!
Así es simplemente imposible mantener el "control" de la cosa pública debidamente.
De cualquier manera, el problema para Juncker y para Tusk es que el sistema actual ya no se puede mantener y la irrupción de nuevas realidades “estatales”, como la catalana, vasca, gallega, escocesa o flamenca pueden desencadenar su colapso.
Hay que cambiar de marcha y cambiar de esquema.
Hay que aplicar el concepto que tanto les gusta repetir a los tecnócratas europeos: la gobernanza multinivel.
Pero ellos no lo hacen considerándola una herramienta para avanzar, que es lo que debería de ser, sino para justificar su propia existencia como colectivo.
En algún sitio leí que la nueva gobernanza implica necesariamente una nueva estrategia para unir el concepto “Estado contemporáneo” con “Sociedad contemporánea”.
Con el actual sistema, difícilmente se pueden dar respuestas adecuadas a los nuevos retos sociales y, mucho menos, a la velocidad a la que estos aparecen y desaparecen.
Desde ya, hay que dar respuesta a las necesidades sociales, allá donde se produzcan, con una mayor cercanía e integrando en el proceso de reflexión, decisión y ejecución a la propia sociedad que ha generado la demanda.
Y esto no es compatible con legislar “desde lejos”.
En mi modesta opinión, la gobernanza multinivel pasa por definir unas líneas generales de desarrollo social (y consecuentemente, de desarrollo económico), para el conjunto de la Unión, basado en el bienestar de los ciudadanos, la justicia social y la solidaridad. Un nivel de definición y cohesión de lo que entenderíamos como Europa, que elegiría, dirigiría y fiscalizaría al gobierno de la Unión, como nivel más general.
Un nivel intermedio (parlamento y gobierno territorial o regional), que se encargaría de adaptar las decisiones de la Unión a un entorno y una sociedad determinada, que comparta vínculos identitarios, culturales, idiomáticos, afectivos, territoriales o, simplemente, de intereses compartidos.
Y un último nivel, el local, eslabón final del conjunto de todas las políticas y origen de todas las demandas.
Tres niveles (incluso cuatro, si incluimos el concepto de Euroregión, como un espacio de confluencia de intereses), con capacidad de trabajar de forma multi-direccional, con potestad para decidir en el ámbito de sus competencias, con la obligación de ejecutar lo decidido leal y honradamente y con la ventaja de poder interactuar en los tres niveles, para mejorar el conocimiento de la realidad y la respuesta a los retos sociales en cada momento.
Y este es el gran problema para los Estados en su concepción actual y, sobre todo, para para la supervivencia de los Juncker y Tusk de Europa.
La irrupción de realidades nacionales diferentes a los actuales Estados, conlleva que la única manera de actuar de forma coherente, racional, efectiva y eficaz sea este tipo de esquema de gobernanza multinivel; deja en evidencia la obsolescencia del actual esquema y anula de un plumazo el concepto actual del Estado-Nación como pilar de la construcción europea.
Por esto es tan evidente la pataleta del presidente de la Comisión Europea.
Con el "procés" catalán, no solo se pone en cuestión la tan cacareada unidad de España (o de cualquier otro Estado europeo), sino que se está cuestionando el actual sistema de gobierno europeo, y, en consecuencia, la propia existencia del Consejo y la Comisión Europea.
¡Y con la aristo-tecnocracia hemos topado!

sábado, 16 de septiembre de 2017

Un día para la energía: Hidroeléctrica de Cortes-La Muela y la CN de Cofrentes

Embalse de Cortes, con el complejo de La Muela al fondo.
Ayer viví un día muy interesante. Y largo.
Invitados por Iberdrola, por la mañana‪ visitamos el complejo hidroeléctrico de Cortes-La Muela y por la tarde la central nuclear de Cofrentes, en la Comunidad Valenciana.
Tengo que reconocer que las dos visitas me sorprendieron.
La primera, porque la combinación almacenamiento/turbinado/bombeo es una de las opciones más fiables y efectivas de utilización y aprovechamiento renovable del recurso "agua" y la segunda porque me ha desmontado algunos de mis prejuicios sobre lo nuclear (y os aseguro que tenía unos cuantos).

‪El complejo Cortes-La Muela es una central que tiene dos partes.
El embalse de Cortes, de tipo tradicional, con dos turbinas, (abajo, en el rio Jucar) y el complejo de La Muela, que es un salto de bombeo, que aprovecha el agua del embalse "de abajo" para bombear agua a otro embalse artificial, situado en un altiplano, 600 metros más arriba. 
Cuando la demanda baja (por las noches, por ejemplo) y se produce un excedente de la energía producida por las centrales térmicas y nucleares o las plantas eólicas, La Muela aprovecha esa electricidad barata para bombear el agua a la balsa superior.
Cuando la demanda vuelve a subir o tiene un pico, en cuestión de minutos, sueltan el agua que cae los 600 metros y la turbinan para generar energía y estabilizar el suministro de corriente eléctrica en la red general.
Hoy por hoy, a falta de una efectiva tecnología de baterías, la acumulación de agua es una de las pocas maneras de acumular la energía excedente de la producción de plantas que no se pueden encender y apagar a demanda (como las nucleares) o para acumular la energía del viento, que sopla cuando la naturaleza quiere y, de otra manera, al no haber demanda por la noche, por ejemplo, habría que dejar perder la energía producida.

Además, como estas estaciones de bombeo-generación pueden entrar en funcionamiento inmediatamente (solo con abrir y cerrar “el grifo”), sirven para dar estabilidad y seguridad en el suministro al sistema eléctrico general, en aquellos momentos en los que la demanda sube de manera inesperada o baja por falta de consumo.
Cuando las necesidades suben, estas 7 turbinas pueden generar hasta 1.500 MW (400 MW más que una central nuclear grande), para completar y estabilizar la demanda. Cuando esta demanda baja, las mismas 7 bombas aprovechan la electricidad sobrante que otros generadores producen, para subir el agua que, posteriormente, dejarán caer y producirá electricidad de nuevo.
Un "bucle" perfecto, limpio y sostenible.
Tengo que reconocer que, a pesar de conocer el sistema en  teoría, me ha sorprendido la dimensión del complejo.
Nave principal de La Muela II
Soterrada a más de 80 metros bajo el nivel del rio, hay una caverna en la que entraría la catedral de Valencia, dividida en varios pisos y conectada por unas galerías por las que pueden transitar enormes camiones.
Allí se ubican las siete enormes bombas-turbina, en unos espacios especialmente diseñados para facilitar las labores de montaje, desmontaje y mantenimiento necesarias, como si las instalaciones estuvieran a ras de tierra.
Tengo que reconocer que hace mucho tiempo que una obra humana no me impresionaba tanto como la que vi ayer en el municipio de Cortes de Pallas. Una obra de ingeniería  que me dejó con la boca abierta.
Es una pena que esa configuración del terreno, con embalse en la cuenca y posibilidades de construir otra balsa cerca, pero a mucha altura del cauce del rió no se dé en más sitios, para poder construir sistemas como el de La Muela, combinados con centrales eólicas o fotovoltaicas. Estos serían muy importantes para el futuro energético de la humanidad.

Por la tarde fuimos a visitar la central nuclear de Cofrentes.
Hemos visitado todas sus instalaciones y comprobado que, después del accidente de Fukushima, las medidas de seguridad y los planes de contingencia se han multiplicado en las centrales a las que les queda más vida útil.
No era el caso de Garoña, que se había quedado obsoleta, por lo que solo podemos felicitarnos por su cierre.
Sí que es cierto que me aproximaba al tema de las centrales nucleares con muchos recelos y prejuicios.
Hoy he desmontado unos cuantos de los que tenía más arraigados, desde los tiempos de "Nuklearrik Ez" de Lemoiz.
Central nuclear de Cofrentes
Sin entrar en polémicas, lo que hoy he visto, también me ha sorprendido.
Hemos entrado hasta la misma piscina superior que cubre la vasija del reactor nuclear, donde una docena de operarios (todos muy jóvenes) estaban preparando los trabajos de parada y recarga que comienzan esta próxima semana.
Hemos visto los centros de control (redundantes y blindados), el simulador del centro de control y el programa de formación y selección de su personal (media docena de jóvenes ingenieros/as), las medidas de seguridad y control de la radiación y la contaminación para el personal...
Me ha sorprendido no encontrarme con ningún Homer Simpson y que las personas que trabajaban a diez metros del reactor lo hicieran con toda tranquilidad y naturalidad. Con enormes medidas de seguridad y protección, pero con el mismo buzo de trabajo y calzado que llevábamos nosotros y con los dosímetros individuales casi a cero. Tranquilos y atareados, como cualquier otro trabajador de cualquier otra planta industrial. 
De hecho, mi dosímetro individual marcaba lo mismo que el que usaba cuando trabajaba en mi consulta y hacia radiografías orales periapicales. Curioso.
Y la población civil del entorno del polo energético de Cortes-La Muela-Cofrentes encantada de tener las plantas en su comarca. Entre otras cosas, porque en el complejo hidroeléctrico trabajan 35 personas fijas y en la central nuclear 700 más.

Ha sido una visita muy interesante y me ha servido para reafirmar mi convencimiento de que la energía hidráulica tiene que jugar un papel fundamental y mas importante en el futuro y también para plantearme una reflexión seria y más  centrada, sin apriorismos ni consignas maximalistas y facilonas, más razonable, sobre la energía nuclear y el futuro de esta tecnología y de las centrales que aún subsisten en el Estado.
Pero esa reflexión quedará para otro día. 
En resumen, un día agotador y estresante  (no perdimos el vuelo a Madrid, porque salió con una hora de retraso), pero ha merecido la pena llegar a casa de madrugada, después de cinco días fuera.
Solo me queda dar las gracias a los anfitriones de Iberdrola, que han respondido a todas nuestras preguntas y aclarado todas las dudas, sin escaquearse ni tirar balones fuera y con cifras y documentos en la mano.







sábado, 5 de agosto de 2017

"Bilborratas kanpora"

Barco "Playa de Ondarzabal" de Lekeitio, el único barco tradicional musealizado y visitable en su medio en Euskadi, en el carro de Ondarroa, para su desguace, por la desidia y el abandono del gobierno de Bildu de Lekeitio 2011-2015


Estos últimos días estamos viendo como Ernai (las juventudes de Sortu) han abierto una campaña contra el turismo en Euskadi.
La verdad es que parece que es más por emular o superar a los cachorros de la CUP, que ahora se han convertido en referente del anticapitalismo-antisistema, cuando antes, para baskos-baskos, no dejaban de ser unos “epeltxus”, “fashion borrokas”.
La campaña contra el “turismo masificado” en Euskadi tampoco es nada nuevo.
Algunos ya hace años que creíamos (y creemos) que el turismo no solo es una fuente de ingresos que computa en el PIB.
Allá por el 2004, asistimos las “Jornadas sobre gestión responsable del turismo en destinos singulares de costa” en Sitges. Participaban gobernantes y oposición de municipios  de la Costa Brava, el Levante o Baleares. Municipios con desarrollos turísticos bestiales y descontrolados.
Nos preguntaban que hacíamos nosotros allí. Pues nosotros íbamos a aprender cómo NO hacer las cosas en el desarrollo del turismo en Lekeitio y ellos, en cambio, iban a buscar alternativas para volver a la casilla de salida: precisamente a la situación en la que nosotros nos encontrábamos.
La comparación era evidente: Lekeitio y su entorno, incluyendo los establecimientos de turismo rural, tenían en aquellos años apenas 200 camas hoteleras. El eje O’Grove-Sanxenxo en Galicia tenía más de 11.000.
Las plazas de alojamiento turístico solo en Calvià por aquellos años eran de unas 60.000.
Hoy en día, a pesar de los pesares y de todos los esfuerzos públicos y privados por mejorar el sector hostelero-hotelero vasco, las cifras siguen guardando la misma proporción.
Venir a hablar de masificación turística en Euskadi es simplemente un despropósito, cuando no una majadería, a pesar incluso de las espectaculares cifras de algunos destinos turísticos como Bilbao o la Rioja Alavesa.
Pero además, la “explotación” (¡¡meeeeeeeeeek…palabra tabú…palabra tabú!!) turística razonable, adecuada y equilibrada en cada caso, es la mejor manera de recuperar y mantener importantes recursos patrimoniales (materiales e inmateriales), paisajísticos o culturales, que de otra forma corren el riesgo de perderse.
Y esa dinámica de recuperación, mantenimiento y explotación del patrimonio en sentido amplio, debe de generar ingresos para seguir recuperando nuevos recursos olvidados o desatendidos, incluyéndose a su vez, en la oferta turistica que no es sol y playa.
Por lo tanto, apostar por enseñar y poner en valor lo nuestro, no solo mejora nuestro PIB y el empleo, sino que, inteligentemente gestionado, facilita seguir recuperando recursos patrimoniales y turísticos que sirvan para compartir “lo nuestro” y, por lo tanto, nuestras señas de identidad.
O sea, para crear País y para construir la Nación Vasca.
Lo de Ernai de estos días no es nada nuevo, ni original.
Es, una incoherencia más de ese mundo, que tacha al turismo de Euskadi como masivo y pernicioso para el País, pero luego, los mismos de las pintadas, hacen “su agosto” sirviendo en las terrazas de nuestros pueblos o en los bares de la noche.
O se van a pasar sus vacaciones a “paraísos exóticos”, a penas tocados por la mano del hombre (salvo ellos mismos, claro) o, sin complejos, a pasar sus vacaciones de sol y playa a Baleares, el Caribe o, incluso, a “EusCadiz”.
Una incoherencia como la de una pintada que tuvimos durante unos cuantos años en el puente de la ria del Lea, entre Lekeitio y Mendexa: “Bilborratas Kanpora”.
Pintada hecha, sin duda, por los mismos elementos que cada lunes se iban “txintxos-txintxos” al piso de cualquier barrio de Bilbao, a “invadir” el Botxo mientras duraba el curso.
Una serpiente de verano más de la Izquierda Abertzale, que no sabe cómo asomar la cabeza para conseguir volver a ser alguien en el panorama político y social vasco.

¡Que pereza! 

martes, 4 de julio de 2017

Agur kolegi!

Si no recuerdo mal, mi primera cámara reflex fue una Zenit manual y automática de diafragma, que no recuerdo como llegó a mis manos. Era una cámara muy versátil, porque servía para hacer fotos y también para defensa personal: un camarazo de aquellos podía dejarte K.O. seguro.
Mi primera cámara réflex “digna” de ese nombre fue una Fuji AX-5, que me trajeron mis padres de Londres.
Luego, un compañero me trajo una Nikon N8008 (en Europa, F-801) de New York.
La última, es una Nikon D80, que ya tiene casi diez años, por supuesto digital, la compré en Bilbao y sigue funcionando como el primer día.
Ahora estoy de mudanzas y he tenido que aligerar lastre sí o sí.
Con harto dolor de mi corazón, he tenido que llevar al garbigune (“punto limpio”) todo mi equipo fotográfico: la ampliadora Meopta Opemus 5, con cabezal de color, las cubetas, el tanque de revelado de negativos, el de Ilford-Cibachrome, los “rodillos agitadores” caseros, las luces rojas, los temporizadores, los calentadores…todo menos los termómetros, que los he guardado.
Aunque me ha dado menos pena, también se han ido la moviola de super-8, la empalmadora…
Hoy me despido de mi N8008.
No os podéis imaginar que depre me ha entrado.
Gracias por miles de fotos y diapos, muchísimos kilómetros (añitos de Caribe incluidos) y muchas satisfacciones.
Ahora, cuando le damos al dedo y tiramos una ráfaga de fotos
sin miramientos, recuerdo cuando había que pensárselo dos veces antes de darle al disparador, porque cada foto “fallida” costaba dinero y trabajo.
Hay muchas cosas que han cambiado y nos han cambiado mucho la vida, pero probablemente la gestión de imágenes (cámaras de foto y cine, radiografías…) y la telefonía tal vez sean de las que más.
Todavía me queda un tuper gigante lleno de fotos y negativos, un maletín repleto de diapositivas y el proyector que no se ni si funciona.
¡Hasta la próxima mudanza!

miércoles, 8 de marzo de 2017

El Grupo Vasco (EAJ-PNV) del Senado presente en GASNAM

Foto hecha por D. Josu Goiogana Izagirre
Estos dos días se está celebrando el V Congreso de GASNAM, la Asociación Ibérica por el uso del gas natural para la movilidad.
Ayer hubo una mesa redonda en la que participamos representantes de varios grupos parlamentarios del Congreso y del Senado. Estuvimos tres senadores portavoces del PP, PSOE y PNV y un asesor tecnico del grupo parlamentario de Ciudadanos en el Congreso. La representante de Podemos excusó su presencia a última hora.

Es indiscutible que el gas natural (licuado o comprimido) es mucho más respetuoso con la salud de las personas y con el medio ambiente que los combustibles derivados del petróleo.
Además, las operaciones con gas también son más rentables económicamente, aunque, en algunos casos, por ahora las inversiones iniciales necesarias pueden ser mayores.
Es ya una evidencia científica que el gas natural reduce las emisiones de los NOx de los motores en un 85%, comparando con los que usan diesel o fuel. Se eliminan totalmente el SOx, el 95% de las partículas en suspensión y más de un 30% de la emisión de CO2.
Y además, la contaminación acústica de los motores se reduce un 50% en relación a los motores diésel.

La verdad es que ninguno del resto de representantes políticos presentes en la mesa redonda de GASNAM, ante más de 400 profesionales del mundo del gas, la automoción y el transporte, podía presentar un curriculum en la defensa del gas natural vehicular como el que llevába el Grupo Vasco.
No hacía falta convencernos -¡todo lo contrario!- porque yo mismo fui quien  planteo en 2012 la creación de la Ponencia de Estudio sobre el uso del gas como combustible marino en el Senado, cuyo informe se aprobó por unanimidad y se ha convertido en una especie de biblia en el tema del gas natural vehicular.
Pero no solo eso.
Además, en esta misma legislatura, llevo presentadas ya tres iniciativas en las diferentes comisiones del Senado, en la misma línea del fomento del uso del gas natural como combustible en el transporte en general, no solo el marino.
Hemos instado al Gobierno a revisar las condiciones técnicas para facilitar la "re-motorización" (retrofitting, en su argot) y favorecer económica y fiscalmente la transformación de los barcos que queman bunker fuel ("chapapote") en barcos que naveguen con gas. Esto supondría, además, una oportunidad importante para nuestra industria naval, con lo que eso supone para la generación de empleo y riqueza.
Sí que es cierto que, aunque parezca mentira y a pesar de haberlo aceptado en el Informe de la Ponencia, este mismo lunes día 6/III el PP votó en contra de nuestra iniciativa en la Comisión de Economía, Industria y Competitividad, desdiciéndose de lo pactado, de manera inexplicable.
En otra moción que aun no se ha discutido, también pido al Gobierno que se esfuerce en acordar con las Comunidades Autónomas, las empresas y profesionales del sector un plan para fomentar que el uso de camiones que funcionen con gas natural, para el transporte en general y el transporte pesado por carretera en especial.
En los últimos tiempos, las grandes empresas de automoción ya han conseguido fabricar motores a gas de más de 300 CV que sean efectivos y asequibles, por lo que la tecnología ya existe. Solo hay que convencer a los profesionales del sector para que apuesten por ella. El precio de los camiones ya es más competitivo, pero hay que hacerlos aún más atractivos, asegurando que haya suficientes gasolineras para recargar los depósitos, favorecer que paguen menos en los peajes o en los parkings, etc. Y, por supuesto, planificar que todas las "flotas públicas" (autobuses urbanos, camiones de basura, vehículos de limpieza, extinción de incendios, ejercito…) dejen de usar combustibles derivados del petróleo cuanto antes y se pasen al gas natural, mucho más amigable con el medio ambiente.
La tercera iniciativa propone que se planifique la paulatina sustitución de todos los vehículos de las zonas portuarias y aeroportuarias por vehículos eléctricos o a gas natural, en un plazo razonable, pero cerrado, porque en estas áreas normalmente se concentran muchos vehículos de todo tipo (camiones, grúas, dumpers, elevadoras, locomotoras, tractores de arrastre, escalinatas de acceso,  vehículos anti-incendios…) y además se sitúan muy cercanas a núcleos de habitados, muchas veces densamente poblados.
Por otra parte, consecuencia de las conclusiones del informe de la Ponencia del Senado, el Gobierno dispuso en 2014 que los buques que navegan con gas natural licuado tuvieran una exención del 50% de las tasas portuarias. Y no solo eso. Por una enmienda del Grupo Vasco en el Congreso, se consiguió extender la exención a también los barcos que usaran gas natural en sus motores auxiliares, para generar electricidad o estuvieran conectados a la red eléctrica en sus estancias en puerto.
Sin duda, existe una apuesta clara del Grupo Vasco (EAJ-PNV) del Senado en el fomento del uso del gas natural como combustible para el transporte, sea marino, terrestre, por carretera, ferroviario e incluso urbano, de pasajeros o mercancías, privados o de servicios públicos, porque creemos que es una buena opción, mientras esperamos el desarrollo de otras tecnologías energéticas aún mejores, algo que, en casos como el transporte marítimo o de los grandes vehículos de transporte por carretera puede tardar mucho tiempo.
Y pensamos seguir trabajando en esta línea, en coordinación con el Gobierno Vasco y el EVE (Ente Vasco de la Energía): por la salud de todos los ciudadanos, el beneficio medio-ambiental, la lucha contra el cambio climático y también por el bien de nuestras empresas y nuestra economía.